Rostros de la crisis: Reflexiones sobre el colapso de la civilización burguesa

La crisis crónica de sobreproducción asociada a la superexplotación de los recursos naturales apunta ahora claramente hacia una crisis general de subproducción



La crisis actual ha llevado hasta el extremo las tendencias psicológicas disociadoras, en buena medida alentadas por los medios de comunicación. Las turbulencias financieras, energéticas y alimentarias aparecen saturadas de explicaciones superficiales acerca de “errores” gerenciales o de políticas públicas. A veces se establecen vínculos entre ellas, por ejemplo la especulación financiera como causa de la inestabilidad de los precios del petróleo o de ciertos productos agrícolas o bien la relación entre costos energéticos y precios de los alimentos, pero esas interacciones quedan reducidas a juegos de corto plazo o a ciertas tendencias perversas de mediano plazo. La incertidumbre es encubierta con explicaciones anecdóticas casi siempre girando en torno de los cambios de humor en los llamados “inversores”.

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