Venezuela, entre el chavismo y la restauración colonial

La crisis venezolana se profundiza. El gobierno ha respondido al acoso de la derecha local y de los Estados Unidos lanzando la iniciativa de la Asamblea Constituyente, su intención fue producir un cambio radical de escenario convirtiendo a los acosadores derechistas en golpistas acosados por una probable avalancha popular movilizada detrás de la futura conformación de un nuevo modelo institucional fundado en el poder comunal, expresión directa de las mayorías populares. Las redes sociales y un número creciente de autores se refieren a la perspectiva de una “guerra civil”.



La derecha opositora aparece girando en torno de dos polos, uno extremista, que algunos califican de “uribista”, sumergido en un neofascismo rabioso que postula el derrocamiento urgente del gobierno y la instalación de un régimen de terror antichavista, y otro de aspecto más moderado que presiona buscando la concreción de una suerte de golpe blando o incluso el adelantamiento de elecciones presidenciales en las que se supone victorioso. La perspectiva de un levantamiento armado auxiliado de inmediato por una intervención externa, colombiana o multinacional piloteada por Washington, es visualizada cada vez más por todos ellos como algo altamente probable (y deseable aunque no siempre confesado).

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